Los depredadores

Andan por todos lados, disfrazados de seres correctos y normales, pero están profundamente contaminados de crueldad.

Los Depredadores suelen herirnos de improviso y mortalmente, con sus palabras y sus pensamientos.

Son seres desconectados de la luz. Han perdido noción de qué es el bien y qué es el mal. No tienen escrúpulos, no tienen compasión. Sus corazones se han helado, pero lo disimulan muy bien.

Se suelen presentar como los seres más dulces de la tierra. Andan a la caza, buscan seres luminosos y sensibles, creativos y confiados para devorarlos. Por su propia falta de luz, necesitan absorberla de otros. Los seres espirituales son un manjar para ellos.

Te los puedes encontrar en el trabajo, en la calle, en una fiesta. A simple vista parecen inofensivos, seductores, con la palabra justa.

Pero si estás atenta los puedes reconocer: no pueden sostener por demasiado tiempo las mentiras. Se delatan. Con una mirada, con una palabra violenta, con un gesto de impaciencia. Siempre parecen no tener rostro. Su expresión tiene algo pétreo, inmutable, es una máscara. Rara vez permiten que se vean sus ojos directamente.

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